domingo, 29 de mayo de 2011

Conclusión


En este siglo el hombre ha descubierto una nueva fuente de energía: la nuclear.                             
Todos los países se han esforzado en contribuir a su aplicación pacífica y, como consecuencia de este trabajo conjunto, se han desarrollado las centrales nucleares para la producción de energía eléctrica. Gracias a este esfuerzo de  colaboración que se inició en los años cincuenta, la  humanidad se ha encontrado  con  que  dispone ahora de una nueva fuente de energía prácticamente ilimitada que le permite  hacer frente  a  los  problemas  que  están  planteando los  combustibles  convencionales. Pero por  el afán de crear una nueva fuente de energía se olvidan de problemas  importantes como lo es el medio  ambiente, ya que a los descuidos y pocas medidas de seguridad  han provocado graves accidentes, dañando  a  miles de personas.
En particular, hoy en día existen  muchas otras opciones de energías   limpias   para   poner  en  práctica  en vez  de  la  energía  nuclear. Al utilizar  estas  energías  renovables  y  seguras  nos  ahorraríamos  tantos problemas en precauciones, daños ambientales y, sobre todo, posibles tragedias futuras que sin duda, se pueden evitar.

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