En este siglo el hombre ha descubierto una nueva fuente de energía: la nuclear.
Todos los países se han esforzado en contribuir a su aplicación pacífica y, como consecuencia de este trabajo conjunto, se han desarrollado las centrales nucleares para la producción de energía eléctrica. Gracias a este esfuerzo de colaboración que se inició en los años cincuenta, la humanidad se ha encontrado con que dispone ahora de una nueva fuente de energía prácticamente ilimitada que le permite hacer frente a los problemas que están planteando los combustibles convencionales. Pero por el afán de crear una nueva fuente de energía se olvidan de problemas importantes como lo es el medio ambiente, ya que a los descuidos y pocas medidas de seguridad han provocado graves accidentes, dañando a miles de personas.
En particular, hoy en día existen muchas otras opciones de energías limpias para poner en práctica en vez de la energía nuclear. Al utilizar estas energías renovables y seguras nos ahorraríamos tantos problemas en precauciones, daños ambientales y, sobre todo, posibles tragedias futuras que sin duda, se pueden evitar.

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